¡Pensad la humildad internacional de manera recíproca!

Jesús, formado en la humildad, habló con su voz de llave celestial para sus discípulos: “Sean la sal de la Tierra, no la desperdiciéis en carne podrida y utilizadla para la purificación del alma que os hará entrar por la puerta de la vida y según habléis, a la vida eterna” (Corintios y Juan Mateo 23: 5). Ello, porque la vida eterna no se gana simplemente con la exculpación de los pecados, sino sobre todo con las acciones y pensamientos concretos de cada día acerca del Bien Común para todos y para todas hasta el día de nuestra propia muerte, no antes.

Por eso, la caridad no es suficiente para ser un verdadero cristiano o creyente, se precisa del compromiso sinceramente verdadero y auténtico de amor hacia el prójimo al desearle a éste salud mental y física, purificación, paz y tranquilidad física y mental. Eso es lo que constituye un verdadero “pacto de amistad de sal”. Se nota pues, y se sabe quién finge y no es sincero en el amor y la amistad para consigo mismo y con los demás. Y esto vale también para el esfuerzo auténtico y sincero por conservar la paz y la seguridad internacionales de las Naciones Unidas. Se puede saber, quién finge en las relaciones internacionales y desea el mal para los pueblos y las otras personas.

Estas sabias palabras de Jesús, que se encuentran en la Biblia Reina-Valera 1960, reflejan la necesidad de hablar, pensar y actuar con humildad antes de lanzarse a cerrar puertas y abrir muros explosivos entre los hombres de todas las naciones y los pueblos del mundo. Pensar con humildad las relaciones internacionales significa, pues, reconsiderar el criterio propio y la práctica insana propia, para cambiar radicalmente del mal hacia el Bien, del mal cobarde y vil, hacia la inteligencia jovial y perpetua.

Por eso, el escritor norteamericano Ernest Hemingway, que pusiera fin a su vida un 2 de julio de 1961, en su casa de Ketchum, Idaho a los 61 años de edad, dedicó parte de su gesta vital en neutralizar a los explosivos de su generación que le traían sumo disgusto y malestar y habían tratado ya de destruirlo. Durante más de sesenta años las Hermanas de San Francisco de Rochester en Minnesota han custodiado el libro que contiene lo que se considera algunas de las últimas palabras y los últimos deseos que escribió Hemingway sobre este tema.

En este libro de notas y diario, el genial escritor de “Adiós a las Armas” y “El viejo y el mar”, dejó detallado el destino que deseaba para la facción norteamericana e internacional de sus enemigos, tanto familiares como agentes “orejas” que intentaron por todos los medios dañarlo y bloquearlo, al robar sus ideas y vender información acerca de su vida y su obra. Allí, en ese formidable escrito, establece claramente cómo a estos personajes les espera un destino común de duro trabajo prolongado, repetitivo y mecánico, hasta quedar reventados por no poder nunca llegar a ser como él. Una vejez sufrida e infernal de cortes de búho de mucho sudor y agonía, sin jubilación ni pensión, porque es el trabajo y el esfuerzo verdaderos los únicos que hacen libre a los hombres.

A todos ellos, Hemingway, les dedica un párrafo especial de la Gaya Ciencia de Friedrich Nietzsche: “Los explosivos. Si se considera cuán contenida se halla en los jóvenes la fuerza que está deseando estallar, no nos sorprenderá observar que carecen de delicadeza y de tacto para decidirse en favor de esta o de la otra causa. Lo que les atrae es el espectáculo del ardor que rodea a una causa, en cierto sentido el espectáculo de la mecha encendida, y no la causa en sí misma. Por eso los seductores más sagaces se ingenian en hacerles esperar la explosión, mejor que en convencerles con razones: con argumentos no se conquista a esos barriles de pólvora”. Y, no obstante, debemos seguir argumentando con razones y filosofía para lograr que los explosivos tactistas mejos depongan las armas ante el cruel destino que les espera, y se sumen a la construcción armónica del mundo. Amén.

Al final, Dios decide todo y todo está en sus manos: la responsabilidad por el bien o por el mal es meramente individual y no colectiva y depende del Karma o de la repercusión de las acciones de cada uno, aunque todos seamos hijos de Dios. Esto significa que cada individuo decide a qué portal quiere entrar y por cuál puerta: ¡la del cielo o la del infierno! Los explosivos, hombres y mujeres, ¡pagarán caro su traición a toda la Humanidad colectivamente vinculada con el Señor! ¡Nadie es infalible, nadie es insoportable de forma eterna, y hasta que ¡en el fin, les llega su turno!

La humildad es una virtud excepcional que no es propia de cualquiera, y que consiste en conocer, aceptar y actuar intuitiva y conscientemente según las propias limitaciones, debilidades y capacidades, sin sentirse jamás superior a los demás y autocontrolando su propio ego. Implica modestia, respeto sincero por las capacidades ajenas, y una autoimagen precisa, evitando la arrogancia, además de que el humilde posee la facultad especial de generar verdadera confianza por la sinceridad auténtica de su escucha activa, por lo que no necesita ocultarse detrás de máscaras o reprimir sus emociones y sentimientos. La humildad se manifiesta en la escucha, el aprendizaje y el reconocimiento de errores. El humilde, podemos decir de forma metafórica: “nunca ofrece falsa mantequilla en su mesa puesta para sus amistades o familiares”. Dios dijo: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y tengo la clave” (Mateo 11: 29). Seamos, pues, ¡seres naturales y no antrópicos!

En vista del texto anterior, y por encontrarnos en un momento competitivo de equilibrio, engaño y traición muy explosivo en la actualidad para todo el mundo y sus individuos asociados, creemos firmemente que la FIFA debe ordenar la suspensión inmediata del Campeonato Mundial de Fútbol que comienza el 1 de junio de 2026 porque se corre el riesgo de repetirse las masacres ocurridas en los Juegos Olímpicos de Munich, Alemania, en 1968. En el programa de la FIFA hay una distribución de partidos o juegos futbolísticos que deben realizarse en Estados Unidos de América, Canadá y México. Todos estos países no garantizan la seguridad de los organizadores y jugadores participantes, dada la tensión mundial que provoca actualmente la guerra contra Irán en Oriente Medio, conflicto que parece ir para largo con sus sombras de la muerte.

Longino Vidal Becerra Alvarado, el genial escritor, pedagogo y filósofo hondureño estableció en su libro “Morazán Revolucionario. El Iluminismo como negación del liberalismo”, las causas que llevaron a la derrota de la libre competencia y al surgimiento de los oligopolios y los monopolios del sistema imperialista soberbio y orgulloso, desprovisto de cualquier humildad. Sobre esto señaló acertadamente: “Un factor objetivo coadyuvó a la derrota, iniciada ya desde fines del siglo pasado, del individualismo liberal. Fue el avance de la gran industria de los “zapatos gigantes” y la pérdida de terreno por parte de la manufactura, fundamento sustantivo precisamente del liberalismo. En efecto, cuando esta doctrina planteó el concepto de libre competencia lo hizo tomando en cuenta una economía donde el mercado opera en su más amplia espontaneidad, es decir, donde no hay fuerzas que imponen condiciones, determinan precios, fijan calidades y establecen volúmenes. Pero, a raíz de la segunda revolución industrial, con el uso productivo de la electricidad, y como consecuencia del enorme esfuerzo tecnológico de la Primera Gran Guerra, la industria dio un salto vertiginoso y, por efecto de una simple gravitación económica de estiércol, modificó sustancialmente el mercado libre, donde en el pasado reinó como un Sol la ley de la oferta y la demanda. A partir de ese momento los monopolios y los oligopolios manipularon el mercado en distintas formas, de modo que la libre competencia quedó reducida a los aspectos menos decisivos de la estructura económica. ¡Hoy es la noble dama que se limita a recoger la basura dejada por quienes la arrancaron de su trono liberal!”.

Valgan para finalizar, también las palabras proféticas de Friedrich Nietzsche de su obra “La Gaya Ciencia”: “El aire. Hay ciertas maneras del espíritu con las cuales hasta grandes inteligencias dejan adivinar que vienen del populacho o de la clase baja; lo que les delata es sobre todo el aire y la marcha de sus pensamientos: no saben andar. El mismo Napoleón, con gran disgusto suyo, no supo adoptar el aire regio y legítimo en las ocasiones en que convenía, como, por ejemplo, en las grandes procesiones de la coronación y en otras ceremonias análogas; en eso fue siempre también un jefe de columna, brusco y orgulloso a la vez y consciente de ello. No se puede menos de reír mirando a esos escritores que hacen crujir a su alrededor la amplia vestidura del período: quieren ocultar sus pies”.

¡No olvidemos nunca que la causa en sí misma es siempre la paz mundial perpetua y la seguridad internacionales en mutua humildad, simpatía y aprecio!

¡LAS MÁSCARAS DE LAS REINAS!

DESAYUNO TÍPICO HONDUREÑO

¡LES DEMOSTRAREMOS DÓNDE SE CUECEN LAS HABAS!

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Categorizado como Filosofía

Por Irma Becerra

Soy escritora e investigadora independiente hondureña. Me he doctorado en Filosofía con especializaciones en sociología del conocimiento y política social. He escrito once libros y numerosos ensayos sobre filosofía, sociología, educación, cultura y ética. Me interesa el libre debate y la discusión amplia, sincera y transparente. Pienso positivamente y construyo formación ciudadana para fortalecer la autoconciencia de las personas y su autoestima.

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