El teatro mundial de la geopolítica de los actuales imperios tactistas hegemónicos de Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping, nos obliga racional y emocionalmente a todas las personas pensantes del universo, a cerrar el macabro telón de su escenario bélico del poder de una política imperialista sólo basada en la acción mentirosa de sus protagonistas, y no en una acción que se legitima en el seguro bienestar de toda la Humanidad en su conjunto. Y no dudamos en que cerraremos ese telón con nuestra más audaz respuesta de auto fortalecimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que le garantice la paz y la seguridad nacional e internacional a Europa, Alemania, Israel, Japón y al mismo Estados Unidos de América, junto a Inglaterra, Francia, Jamaica y África del Sur Continental, así como a Oriente Medio, Asia. Oceanía y, por su supuesto a América Latina toda, de pie, segura de sí misma, con autoestima y entera.
Ante la avanzada cruzada imperialista quijotesca y grosera del lunático megalómano Vladimir Putin, que desea ver incendiada nuevamente la faz del globo terráqueo en una letal Tercera Guerra Mundial, nuestra respuesta es un “no” contundentemente grisáceo, firme y convincente contra dicho frío y congelado guerrerismo, y nuestro llamado es para que todos unidos defendamos al planeta en que habitamos y vivimos del infierno que se encuentra trazado por serpientes que esperan sorprendernos desprevenidos y que nos volvamos rabiosos como ellas dejando nuestro suave camino de la paz sin amargura y lo troquemos por la vía fácil de la ira, el odio, el resentimiento, el enojo y la rabia. Es inútil, ¡jamás nos harán caer en un estado de inconsciencia y resignación, por mucho que lo itenten! ¡Nunca abandonaremos el camino de la racionalidad suave y humanista con su dulzura y fortaleza espiritual y física, que nos hemos trazado y que tanto esfuerzo nos ha costado! Porque, resignarse ahora es letal y peligroso.
A Putin le decimos que Honduras es invencible en su afán tenaz e inteligente por lograr la paz perpetua mundial y la unión solidaria entre todos los individuos y los pueblos de la Tierra, junto a sus naciones asociadas y sus sociedades y personas amigas seguras nacional e internacionalmente.
Nuestro noble afán, objetivo final y meta es hacer de todas las naciones, potencias pensantes de la Humanidad, provistas de materia gris y fuerza ósea espiritual y física material para lograrlo. A Putin le señalamos y advertimos por eso y con un proverbio africano que “no importa cuánto afile sus dientes o cuan afilados los tenga, porque nunca podrá morder el agua”. Y, ¡cuidaremos que nunca se agote el agua en el Planeta Tierra! ¡Estamos para sobrevivir no para morir de sed ni de sed de justicia, por lo que a todos aquellos que deseen interponerse en nuestro camino, les haremos morder seguro el polvo!
La OTAN debe fortalecerse y resurgir nuclearmente, en especial en Alemania y Europa, para protegernos a todos de los estúpidos y los embusteros intentos irracionales por desplazar al Bien en el horizonte interior de la utopía humana y democrática de su historia feliz y alegre de Sublime Hermandad Mutua. Juntas y juntos podemos lograrlo todo. El mundo nos pertenece y tomaremos el control ante cualquiera que quiera destruirlo.
El infierno y el paraíso no se encuentran en el más allá, sino que están presentes aquí en el ahora de la Tierra, en la vida y aquellos que eligen vivir solamente de las apariencias o aparentar lo que no son, o eligen la soberbia y son bobos y tontos, están condenados a freírse en la vía infernal de sus propias elecciones equivocadas, porque las falsas fuerzas del Mal terminan por quemarlos y no por hacerlos florecer, ya que el Mal nunca podrá vencer al Bien, ya que éste último no es flama que flamea oculta cobardemente sino luz reluciente, cuya bandera se iza al revés, sin dudar por pedir ayuda, porque no es flama solitaria y egoísta, sino fuerza colectiva encubierta aunque silenciosa e invisible revolución cósmica. No hay furia enardecida que contenga esa flama de la conciencia planetaria o noosfera, como la llamara Teilhard de Chardin. A todos los belicosos furibundos les espera una cancelación segura de sus nervios vitales que alimentan su malignidad no vital facinerosa, y Cupido les provocará, con un flechazo, una dolorosa decapitación interna. No podrán cobijarse en la Iglesia ni en Dios, porque estos entes no salvan demonios desatados o serpientes venenosas del mal, sino que también nos enseñan a luchar por la gesta valiente y heroica de la digna conservación salvadora del mundo universal galáctico.
Abramos nuestras mentes y nuestros corazones al gran acto primero y último de la vida y su esperanza de paz interior y externa, cuidemos nuestro aspecto físico y no nos descuidemos ni física ni espiritualmente, porque aquí, con la fuerza última de la bondad y la gratitud, ¡se cierra el telón de la divina terrenalmente comedida y verdadera certeza humana! ¡Alejad vuestros temores, vosotros que entráis!





