La Fuerza Creadora de la Memoria (Fragmentos de Historia Relacional Comparada)

En medio de desvelos por causa de gripe y mucha tos, intentaré darle fuerza de creación a la memoria histórica para que sepamos lo que debemos olvidar y lo que tenemos que conservar del transcurrir existencial de la vivencia, hecha siempre con fe, resiliencia y esperanza, pese a las circunstancias adversas, las desilusiones y las decepciones. ¡Sabré olvidarte y sabré olvidar! Porque me has dicho: “¡Vete, que este país es más mío que tuyo!”.

El sentido de la pertenencia a un territorio determinado y la identidad personal localizada deben ser flexibles para poder cantar un Dueto creador de las Flores, tal como lo concibiese el compositor francés, Léo Delibes, en la ópera Lacmé, sobre todo, cuando se trata de una relación humana integrada por una pareja mixta proveniente de culturas diferentes. Por eso no tiene sentido afirmar que “este país es más mío que tuyo”, si existe comprensión entre los llamados “extranjeros” y las personas “nacionales” y no una acérrima competencia por reafirmar la propia nacionalidad ante la nacionalidad del otro o la otra persona. ¡El barniz está al descubierto! Der Lack ist ab! ¡No más impostores de la conciencia!

Se trata de mejorar la gestión de las emociones para poder hacer que surjan dentro de las relaciones humanas, poderes creadores de mayor relacionalidad fraterna, empatía y preocupación por el compañero o compañera en cuestión. Eso me lleva a preguntarme acerca de la causa de la visita inesperada para reposar en mi cama y para revisar mis pertenencias y forma de vida. Fue ello, ¿una forma de asegurarse de que me encontraba bien y segura?

He pasado una noche de invierno andando sola por las calles de Hamburgo sin tener donde pernoctar; pero la solidaridad de una anciana alemana me hizo recordar el sentido esperanzador de la vida y el hecho de que en este mundo no estamos solos. Esto jamás lo olvidaré de esa mujer alemana. Su nombre fue Frau Zickler, y su dirección: Friedensbergerstr. 37, 2000 Hamburg, Mundsburg 76.

Me sigo preguntando, ¿dónde está el origen de la violencia en la historia? ¿Acaso las mujeres de Vladimir Putin no han sabido suavizarlo, convencerlo y comprenderlo integralmente para que no se comporte más en tono amenazante y duro respecto a una supuesta inevitabilidad de la guerra sobre todo la guerra nuclear? ¡Qué tropa de pepinos INCAPACES y vodka! ¡Was für eine Gurkentruppe! ¡No sigáis haciéndo más la guaya, fingiendo miserias para provocar compasión en los demás!

Dicen que la última esposa de Albert Einstein, Elsa, le reprochó una vez el no vestir elegantemente, a lo que él le respondió que “la bolsa donde viene envuelta la carne no debe ser mejor que ésta última”. ¿Acaso esta esposa era una tirana? ¿Acaso no supo comprender y ayudar a Einstein a ordenar sus calcetines para que no anduviese descalzo en sus sandalias?

He sufrido de muchas depresiones por preguntar, curiosear, investigar y cuestionar sin obtener respuestas y más bien cosechando enojos, soledad y discriminación por ser persona de altas capacidades: speziell begabt. Ahora comprendo que eran y fueron momentos fijos y puntuales en mi memoria que pueden ser olvidados para renacer de nuevo relacionalmente y para aprender de la experiencia vital, por eso te perdono. Ese es el sentido de la entropía relacional como probabilidad que provenga de un Ludwig Boltzmann que pueda crecer, volar, imaginar, vivir y soñar ideales de grandeza del mundo entero y que, de ese modo, todos superemos una realidad ambigua, inasible, compleja y a veces muy decepcionante, desilusionante y egoísta. Es el teatro de lo absurdo de la vida: todo se paga, pero también todo se vuelve mejor en la distancia.

Para vencer dicha forma de dura realidad debemos aprender mucho y continuamente del otro y de la otra persona porque nadie vive en vano. De ese modo, nunca habrá aburrimiento ni tensión en la relación humana entendida como fuerza de creación de un mundo mejor. Se trata de materializar una inteligencia flotante y voladora que sabe aterrizar y volar suavemente, como quería el gran sociólogo del conocimiento, Karl Mannheim. Se trata, además, de superar la “esterilidad filosófica” que caracteriza a algunas personas, especialmente a algunas mujeres, que no saben cómo ser amables y sociables, y se dejan consumir por los celos irracionales y ambiguos.

¡Me encanta! ¡Por fin hemos llegado a la meta y fin del reencuentro entre el amigo y la escritora!

Calle de las Mujeres, Münster

Por Irma Becerra

Soy escritora e investigadora independiente hondureña. Me he doctorado en Filosofía con especializaciones en sociología del conocimiento y política social. He escrito once libros y numerosos ensayos sobre filosofía, sociología, educación, cultura y ética. Me interesa el libre debate y la discusión amplia, sincera y transparente. Pienso positivamente y construyo formación ciudadana para fortalecer la autoconciencia de las personas y su autoestima.