En aras del respeto mutuo que nos merecemos todas las personas, junto a los animales y la naturaleza en general, debemos completar los imperativos categóricos kantianos con aspectos humanizadores que tienen que ver con la forma concreta en que nos tratamos unos a otros y en que materializamos dichos principios universales de la conducta, esbozados por Kant sobre todo para la vida social cotidiana en la historia humana.
En este sentido, podemos agregar al primer imperativo del fin en sí mismo la prohibición total y absoluta de tener la intención de maltratar o la de maltratar de hecho a las personas buenas, que son aquellas que se atienen siempre al respeto irrestricto de la dignidad humana y nunca instrumentalizan una relación reduciéndola a ser solo un medio.
El imperativo categórico que así surge es el del respeto total a las personas que son hadas bienhechoras del humanismo inherente a toda la Humanidad: “Obra de tal forma que no maltrates en tu propia persona o en la persona de otro al hada del cariño que llevas dentro y a su corazón y su mente consagradas como fin y nunca como simple medio”.
Y, seguido: “Actúa de tal forma que no reduzcas tu persona o la persona de otro al medio del maltrato, sino siempre al fin en sí mismo del respeto y el cariño a la dignidad del hada que lleva toda persona dentro de sí misma, con la finalidad de proteger a la Humanidad de la invasión destructiva de los misántropos y los malvados”.
Por lo tanto, aprendamos concienzudamente a relacionarnos mejor para que nos guiemos por el nuevo imperativo categórico del cariño mutuo que nos enseña a amarnos unos a otros, sin maltrato, sin humillar, sin denigrar, sin ofender, sin mancillar, sin desvalorizar a otros o a nosotros mismos, en la medida en que relativamos nuestra propia persona cuando nos creemos más listos, más rápidos, más fuertes, más astutos o inteligentes y menos necesitados, por causa de esa soberbia, de emociones, empatía y sensibilidad.
Así, pues: “Obra de tal forma que cuides en tus acciones prácticas cotidianas y en tu manera de hablar y comunicarte a la persona humana en general, para no dar la impresión de ser cerrado a la lectura y la acción comprensivas, porque crees que puedes prescindir de éstas últimas ya que, según tú, eres “más rápido” que los demás”.

