La Realidad es negociable, mediadora y transformable

En la trama de la película alemana, Serial Cleaner, el personaje principal Vincent, quien es hijo adoptivo de un mafioso, encuentra el amor en una mujer de la limpieza que se vuelve testigo de un crimen cometido por el medio hermano Christian de Vincent, y ofrece sus servicios para limpiar la escena del crimen a cambio de que la dejen con vida. Vincent se enamora de ella e intenta ayudarla con el cuidado y tratamiento de su hija que sufre un síndrome agudo de inmunodeficiencia, para lo cual tiene que recurrir a su peculiar forma de convencer (con dinero y a la fuerza) a los que se niegan a ayudar a la chica de la limpieza.

La película muestra el drama de un hombre joven que es, en realidad, de buen corazón, pero que tiene que someterse a los fines criminales de su padre adoptivo y su medio hermano, los que le quieren obligar a asesinar a los traidores en su organización o “familia”, pero la mujer de la limpieza se lo impide, ayudándole a liberarse de esa mala vida.

Sin entrar en más detalles en la trama, esta película demuestra que las organizaciones criminales o mafias se basan en fundamentaciones trastocadas del concepto verdadero de familia, para obligar a todos sus miembros a asesinar, torturar, violar, en fin, a actuar ajenos al verdadero amor y la verdadera amistad, y lograr así sus fines criminales. La película también demuestra que no todos los miembros de una familia mafiosa son malos o criminales, así como que no todos los integrantes de la policía son éticos e incorruptibles.

En su conflicto interno, Vincent intenta explicarle a la muchacha de la limpieza lo que él es en realidad y le dice desesperado: “La realidad no es negociable”, para justificar su conducta hasta ahora criminal aunque no haya matado a nadie aún.

El actor de origen austríaco que protagoniza a Vincent es Stefan Gorski, el cuál ha dicho en una entrevista que: “Si él hiciese una retrospectiva de su vida, le gustaría decir y sentir que siempre actuó por amor y no por miedo”. Esto nos hace pensar que el amor y la amistad tienen una capacidad liberadora del miedo, aunque la libertad humana encierre algunos miedos a cometer errores y la realidad no ayude a perder los miedos, sino que, en el mundo actual, los acentúe y perpetúe por la gran falta de amor liberador y voluntad de alcanzar la libertad prudente o efectuada con prudencia.

Ante lo anterior, podemos afirmar con certeza que la realidad es siempre negociable, mediadora y transformable, y que no existe ningún determinismo absoluto que impida la realización de la libertad con verdadero amor en la historia. Precisamente, pensamos en aquellos integrantes de familias corruptas o mafiosas que desean rebelarse a seguir un destino fatal de criminalidad, porque en el fondo, son personas de buen corazón, y debemos ayudar a liberarlas, así como debemos ayudar a que se liberen los pueblos subyugados por dictadores autócratas que no tienen miedo a las consecuencias de sus actos criminales y a la vida vivida en pro del Mal y no del Bien.

Creemos que los productores de cine y los actores y actrices del mundo actual, sus jóvenes generaciones como son los actores, Stefan Gorski, Aylin Tezel y Ken Duken, representan a una nueva generación crítica y más reflexiva que, inculcan pasión a su arte dramático y que están exigiendo realizar cine y películas con historias provistas de sentido que transmitan emociones y pensamientos positivos, para crear un mundo mejor más negociable y mediador y transformable hacia el Bienestar de toda la Humanidad.

Lo mismo pensamos acerca de la productora de cine hondureña, Carla Calderón Hedman y las actrices Mayra Teresa Meléndez y Allison Castellanos, protagonistas principales de la película “Riccy Mabel”, que narra el suceso de la normalista, en tiempos en que los militares tenían todo el poder en Honduras, su desaparición, tortura y martirio en los años ochenta. Película que se acaba de presentar en Madrid, España, con gran éxito.

Actor austríaco Stefan Gorski

Necesitamos películas de cine que tengan mensajes pedagógicos que impulsen a las personas y los pueblos hacia la libertad y no hacia la sumisión en la historia personal y colectiva. Es decir, que nos presenten un mundo rescatable y habitable que se puede mejorar y no que se puede destruir más a sí mismo. Porque todos debemos ser capaces de decir, retrospectivamente , que actuamos por amor que no inspiró miedo en los demás, sino sentimientos y emociones de enaltecimiento del sublime corazón que llevamos dentro, y que nos hace luchar incansablemente todos los días por ser la mejor versión de nosotros mismos.

 

 

Por Irma Becerra

Soy escritora e investigadora independiente hondureña. Me he doctorado en Filosofía con especializaciones en sociología del conocimiento y política social. He escrito once libros y numerosos ensayos sobre filosofía, sociología, educación, cultura y ética. Me interesa el libre debate y la discusión amplia, sincera y transparente. Pienso positivamente y construyo formación ciudadana para fortalecer la autoconciencia de las personas y su autoestima.

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