Verdad en Filosofía

Muchas personas y sobre todo los mismos filósofos han negado y niegan la existencia de la verdad en Filosofía, ignorando, con ello, que la función del pensamiento es la búsqueda incesante de la verdad y que el sistema conceptual que la niega termina por perder el derecho a la existencia y se niega a sí mismo. De hecho, la verdad existe e incluso podemos esbozarla como una única verdad aceptable, absoluta y suprema de toda la Humanidad para todos los tiempos y todas las épocas históricas: la verdad que señala que el primer y el último fin y objetivo de los seres humanos, todos los seres humanos por igual, es alcanzar el bienestar de la Humanidad misma en su conjunto, como un deber imperativo categórico moral de la fraternidad universal universalizada, valga la redundancia, en la historia democratizada dignamente.

Esta verdad absoluta y suprema se fundamenta con las verdades relativas individuales y particulares que, en una dialéctica entre subjetividad y objetividad, va fundamentando y descubriendo paulatinamente lo real concreto para unirse y desembocar, unidos como especie humana, en una visión y concepción por ello verdadera del mundo y en la forma multiplural en que su realidad objetiva se manifiesta. No siempre esa verdad individual y particular logra desentrañar todos los aspectos del ser que se dan en un fenómeno específico, y se queda solamente describiendo su impronta o representación meramente negativa, por lo que el sujeto que la plantea o esboza, debe ser ayudado a comprender la completación de la totalidad de las determinaciones que regulan el proceso de devenir del ser que se oculta en el fenómeno singular, porque el primero es siempre un todo positivo y constructivo, devenido progresivamente en constante evolución, movimiento y cambio. Por eso la búsqueda de la verdad y su logro en filosofía y en el mundo real concreto, es un proceso encontrado de forma relacional, o en conjunto unificado como esfuerzo colectivo de las personas más sensibles y conscientes de una sociedad, entendida esta como una gran familia que aporta certeza, bienestar y seguridad a la existencia de todos sus integrantes.

La verdad en Filosofía puede, inicialmente, definirse como búsqueda incansable de compatibilidad y coincidencia entre el lenguaje, el pensamiento, la voluntad, la conciencia y la acción práctica de los seres humanos con la realidad misma, viendo todos estos momentos y elementos en movimiento y desarrollo, que llegan, al mismo tiempo, a conclusiones imperativas categóricas y contundentes, porque constituyen el patrimonio de logro de la Humanidad de soluciones eficaces a algún problema que se le haya planteado. La verdad es, por tanto, un reflejo no mecánico ni simplemente imitativo de la realidad, sino un proyecto existencial de vida que coincide con el devenir del mundo, adaptándose cada vez a su maleabilidad progresiva transformadora, que, además, revisa y prueba críticamente los hechos y los testimonios existenciales, las situaciones y las circunstancias en que han tenido lugar éstos últimos en la Historia.

Hay múltiples definiciones filosóficas de la verdad, pero hay algunas que tienen un poder y un contenido de relevancia universal más que otras, como, por ejemplo, la definición de Adam Schaff quien dice que: “la verdad es un juicio verdadero o proposición “verdadera”, o sea un juicio o una proposición que se corresponden…Así pues, por verdad entendemos la cualidad de un juicio que se basa en la correspondencia del pensamiento con la realidad objetiva”. Esto significa la concordancia o el acuerdo entre lo que se piensa, se dice y se hace en todo el mundo de la vida, pero no como mera descripción, sobre todo negativa de la realidad, porque eso determinaría en la persona solamente la validez unilateral de un pensamiento negativo, sino como el esbozo de un pensamiento que trasciende la realidad, porque la ve a esta como siendo o deviniendo algo mejor o superior multiplural de lo que simplemente es. Esto significa que la verdad es relativa y subjetiva, pero no de forma absoluta, sino que se va conformando hacia una verdad más completa objetivamente, que se acerca en mayor grado a la posibilidad que siempre posee el ser de autocorregirse para evolucionar hacia mejor.

Por eso, todas las verdades filosóficas establecen, a pesar de sus diferencias, una integración universal del pensamiento humano que se construye en base a fragmentos que son aportes que constituyen un aspecto de todo el contenido de la verdad suprema, y que se unen para que la Filosofía sea “el discurso de la ciencia y la ciencia del discurso”, puliendo siempre cada verdad y que no se pierda el contenido objetivo certero por humanizador de la verdad suprema inicial. En este sentido, la Filosofía nos involucra a todos, al ser también “el lenguaje profundizador del pensamiento y el pensamiento profundizador del lenguaje”, sobre todo constructivos.

La verdad en Filosofía es el proyecto científico ciudadano universal de ayudar a descubrir la riqueza oculta en un texto que, tal vez, ni su propio autor o autora han visto o hubiesen sospechado. Ello, con la finalidad de extraer del pensamiento relativo una cualidad absoluta de esperanza verdadera que pueda contener el texto asimilado comprensiva y ontológicamente. Por eso, el filósofo alemán, Hans Georg Gadamer, en su teoría y método filosófico de la Hermenéutica ha dicho que: “el ser que desea ser comprendido es el lenguaje”.

El ser humano es el único que puede compartir y comprender a través del habla y el lenguaje, por lo tanto, su verdad debe residir en la profundización de una comunicación integral creadora de propuestas que fortalezcan la justicia, ya que la vida se comprende y se vive y tiene que ser comprendida de manera constructivamente justa, para poder vivirse feliz y sanamente.

Por tanto, la verdad en Filosofía es un mensaje de exigencia conjunta de explicación, aclaración, esclarecimiento y exhortación espiritual, intercultural y política entre las personas, las naciones, los Estados, las sociedades y los pueblos que hablan, sienten y se comunican entre sí; mensaje que se propaga para verificar y validar la determinación histórica por saber y conocer las raíces y las alas del mundo planetario en el que vivimos y nos toca residir.

SÓCRATES SENTADO
PENSAR INDIVIDUAL Y CONJUNTAMENTE EL TODO DEL SER

(ESTE TEXTO FUE PUBLICADO EN SU VERSIÓN ORIGINAL EN Criterio.hn EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2018. PUBLICAMOS AHORA PARA EL BLOG UNA VERSIÓN ACTUALIZADA).

Por Irma Becerra

Soy escritora e investigadora independiente hondureña. Me he doctorado en Filosofía con especializaciones en sociología del conocimiento y política social. He escrito once libros y numerosos ensayos sobre filosofía, sociología, educación, cultura y ética. Me interesa el libre debate y la discusión amplia, sincera y transparente. Pienso positivamente y construyo formación ciudadana para fortalecer la autoconciencia de las personas y su autoestima.

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