La población hondureña se encuentra bombardeada a diario, exceptuando a muy pocos comunicadores, con la alienación negativista, insistentemente destructora de los medios de comunicación que solo describen lo malo que, supuestamente, caracteriza a la sociedad, sin hacer nuevas propuestas o presentar los aspectos positivos y constructivos de la gente honesta, decente y moral, porque pareciera que en Honduras solo los corruptos hacen la historia.
Se comprende semejante negligencia, pues producir algo creativo y constructivo cuesta esfuerzo y es más fácil estar diciendo todo el tiempo que la población hondureña no quiere ser educada ni formada, ya sea por los medios de comunicación o por profesionales realmente conscientes de que la historia la hacen los pueblos en su totalidad verdaderamente relacional. ¿Cómo se forja la identidad nacional? si no es haciendo frente a dicho bombardeo con una cruzada constante de propuestas que deje claro que toda sociedad desea ser tomada en cuenta y forjar su propia inserción cualitativa en la historia, para dejar un legado de fortalecimiento de la conciencia nacional a las próximas generaciones. De nuevo repetimos la pregunta: ¿cómo se forja la identidad nacional?
- Pues, arreciando la lucha de la sociedad en su totalidad por engrandecer al pueblo, por lo tanto, defendiendo a la población civil de la degradación, la desvalorización y el vasallaje que se ve obligada a soportar.
- Motivando a la sociedad a la superación nacional y al cambio de actitud de sumisión por el de la protesta pacífica pero firme y eficazmente rebelde ciudadana.
- Elevando la conciencia nacional con programas que traten problemas históricos y filosóficos y culturales de alcance universal.
- Evitando la continua comparación de nuestra supuesta negativa población con otras poblaciones del mundo.
- Dando espacio a los jóvenes talentosos para que se manifiesten y presenten sus ideas y propuestas concretas.
- Desarrollando la Ética del Periodista como una Ética interpelativa de la conciencia histórica.
- Formando científicamente a la población en el esclarecimiento de sus derechos fundamentales.
- Dando a conocer el pensamiento de nuestros próceres y sus aportes a la constitución de la identidad nacional.
- Interesar a la población en temas de relevancia que marquen la diferencia y la ayuden a trascender la vida cotidiana.
- Organizando concursos y competencias entre alumnos y estudiantes sobre temas culturales y políticos propios de la historia del país que contribuyan en la formación cívica y moral de la población.
- Inculcándole a las jóvenes generaciones amor al país y a su población, porque la historia no la hacen únicamente los pícaros, los corruptos y las élites solipsistas.
- Negándose a subestimar ni degradar ni maltratar sicológicamente al hondureño, tildándolo indirecta o directamente de masoquista y conformista, o de alguien a quien le gusta la situación actual de decadencia en que vive.
- Inculcando orgullo por lo nacional desde valores y principios hasta las costumbres y tradiciones positivas no autoritarias que debemos proteger ante la invasión de la globalización y los imperios.
- Inculcando fortaleza y autoestima a una población que sufre los embates de la violencia y la impunidad y que por eso precisa, con mayor razón, de ser fortalecida en su esencia ética cívica innata y espontánea.
En resumidas cuentas, ayudando a pensar crítica y propositivamente una Honduras diferente y no robándole a la población ciudadana la energía para protestar y actuar en su propia defensa.


(ESTE TEXTO FUE PUBLICADO ORIGINALMENTE EN CRITERIO.HN EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2018. LO PUBLICAMOS DE NUEVO EN ESTE BLOG EN FORMA ACTUALIZADA).
