EDUCAR EN NUESTRO TIEMPO
PAPEL DEL LIBRO DE TEXTO COMO HERRAMIENTA DE DESARROLLO
(Conferencia dictada el martes 2 de junio de 2026 en la UPNFM)
Alguien ha dicho que “la palabra es el primer acto de rebeldía” y que “enseñar es aprender dos veces”. Nosotros decimos que “la docencia es el primer acto de la palabra rebelde profesionalmente expresada para aprender dos veces”. Y, a partir, de estos dos pensamientos podemos agregar que: “la docencia en nuestro tiempo es la concepción educativa que establece la palabra rebelde como acto de comprensión de una nueva relación social y humana más profesionalmente constructiva entre docentes y educandos, para ayudarlos a crecer mutuamente porque aprender es educarse dos veces”.
En este sentido, educar para nuestro tiempo, es enseñar desde un lenguaje positivo habitado por palabras que nos fortalezcan, nos llenen de ánimo, energía y motivación, pero, sobre todo, que nos inculquen mayor comprensión por nuestros semejantes, para amar la vida, la libertad, la igualdad y la universalidad del mundo y sus individuos, integrados éstos como agentes asociados de cambio y transformación de su propia historia y autobiografía. Habitar comprensivamente las palabras educadoras significa, en la docencia relacional, aprender a vivirlas, de tal modo, que éstas nos den fuerza y suavidad al mismo tiempo, para que el lenguaje nos lleve a potenciar nuestras posibilidades creativas, constructivas y propositivas, y resolver con éxito los problemas que surgen en la interactividad mutua de la enseñanza-aprendizaje en el aula, en un mundo cuyas sociedades se encuentran actualmente agobiadas por la complejidad y la falta de tiempo para reflexionar, sentir y pensar lo que somos como seres humanos y hacia dónde nos dirigimos en esta historia contemporánea de toda la Humanidad.
En particular, no es fácil la enseñanza de las Humanidades en el mundo de hoy. Asistimos a una doble degradación de la relación docente y educando, en la que, de una parte, los docentes se ven expuestos al avance de actitudes de desvalorización de su trabajo, debido al uso indiscriminado de las tecnologías digitales por parte de los estudiantes, los que ponen en duda y cuestionan toda su autoridad profesional y cognoscitiva. Los estudiantes de hoy en día son más curiosos, más listos, preguntan más y tienen acceso a más información que antes. Pero también, se encuentran menos concentrados, ponen menos atención, están más estresados, son más malcriados y no respetan la persona del educador, ya que cuestionan todo tipo de autoridad, incluyendo la de sus propios padres, los cuales acostumbran a delegar toda la responsabilidad por la educación de sus hijos a los docentes.
De otra parte, tanto los docentes como los estudiantes se enfrentan a una situación generalizada de pérdida de valores, especialmente, de los valores del respeto y la perseverancia, en sociedades cada vez sumidas a un ritmo acelerado que deviene en el obsoletismo y la ausencia de verdad y certezas, así como el exceso de información superficial y falsa que no es refutada, y deben crear, en esas circunstancias, un fundamento sólido y firme para la orientación moral, cívica, sexual y política de los integrantes de la sociedad, lo que equivale a decir, enseñar a pensar en tiempos de inteligencia artificial y la competencia que representan Internet y las redes sociales.
Enfrentamos todos, especialmente en la educación, una sociedad local y mundial carente de sentido y comprensión, sumida en el autoritarismo, la desconfianza y la violencia que vuelve a las personas cada vez más agresivas, indiferentes, egoístas y resignadas.
¿Qué podemos hacer, como docentes, para ir transformando esta situación tan destructivamente peligrosa? Pues, nos queda recurrir al conocimiento científico que nos transmiten los buenos libros, especialmente los libros de texto escritos con sentido humanístico, para combatir la ignorancia, que siempre ha sido y es la mayor causante de los males de la Humanidad. Sólo la educación libera de las cadenas, solo la educación y la ética transforman hacia mejor.
Los libros de texto escritos y digitales nos ayudan a estructurar la clase para darle un carácter planificado por objetivos y problemas, que se muestren siempre al alumno como solucionables y provistos de perspectivas alternas. En la docencia relacional se recomienda seguir la metodología de la lectura en voz alta de fragmentos esenciales del libro de texto, para que los alumnos interpreten lo leído y hagan preguntas concretas acerca de lo que el texto aporta y aquello que deja sin resolver o responder.
El libro de texto, especialmente el impreso en papel tiene la ventaja de que, como ha señalado Iago Rodríguez, al entrar en contacto con sus páginas se entabla un diálogo con él y se le entiende mejor. Sobre esto dice: “Subrayar un libro no es maltratarlo, es dialogar con él y entenderlo mejor […] La práctica de marcar los márgenes y resaltar frases, lejos de ser un sacrilegio, se revela como un diálogo íntimo y una poderosa herramienta de comprensión lectora”. Y, agrega acerca de “que marcar un texto por sí solo no mejora el aprendizaje. La clave, según los expertos, reside en cómo y por qué se realiza esa acción. El verdadero valor del subrayado no es pasivo, emerge cuando se convierte en un acto consciente de seleccionar, cuestionar y dialogar con las ideas de un autor” (Rodríguez, 2026: 2-3).
Como también señala en el mismo texto citado, la columnista Silvana Angelini: “Quienes subrayan no estropean un objeto inmaculado, entablan una conversación. Los que subrayamos creamos un diálogo con el libro y con nosotros mismos: nos permite reflexionar, y fijar un momento de nuestra existencia”. El texto anterior concluye que “esta visión es compartida por diversas voces del ámbito de la psicología cognitiva, que sostienen que el acto de elegir qué remarcar es, en esencia, un proceso de pensamiento crítico. Al decidir activamente qué es relevante, el lector pasa de ser un receptor pasivo a un interlocutor activo, construyendo significado en lugar de solo absorberlo” (Ídem, pág. 2).
Esencial, es pues, que el docente del siglo XXI posea un método de interpretación y desglose relacional de los textos y libros que utiliza en su labor educativa, porque ello le permite comprender mejor la función social de la educación y la docencia que trabaja más científicamente, para que las lecturas puedan realmente ser comprendidas en toda su dimensión de humanización y democratización de la sociedad y la historia, volviendo a los educandos no en objetos pasivos de la enseñanza, sino en sujetos proactivos y partícipes de todo el proceso de educación basado en el ejemplo y la voluntad consciente. Ello, porque, como ha dicho acertadamente Winston Churchill: “Se necesita valentía para levantarse y hablar: también se necesita valentía para sentarse y escuchar”. En este sentido, el neurocientífico, Facundo Manes, ha expresado que: “No necesitamos un docente que sepa todo, necesitamos uno que emocione” (Zunini, 2026:1). Y, nosotros agregamos: “Un docente no tiene por qué saberlo todo, pero si debe permitir preguntas de sus alumnos en el aula, aunque no tenga todas las respuestas”.
En un mundo en el que, tanto los docentes como los educandos, están cada vez más expuestos a estímulos visuales y auditivos, se está perdiendo la capacidad de la comprensión lectora verdadera, ya que, aunque los jóvenes y los adultos leen más que antes, no llegan a comprender verdaderamente lo que leen, por lo que se está perdiendo la capacidad de entendimiento empático y cognitivo de la historia, es decir, que la alegría y la felicidad, o el dolor y el sufrimiento de las demás personas no nos sea ajeno. Esto significa aprender a implicarse en el cúmulo de experiencias relacionales con el objetivo de crear estrechos vínculos culturales, intelectuales y afectivos para hacer de cada profesión una herramienta de enseñanza pedagógica, que construya un entorno social forjado de tal manera, que nos haga aprender el sentido siempre perfeccionable de la vida, y nos eduque la convicción de que siempre podemos mejorar como personas, como ciudadanos y como profesionales.
Esa función social consiste, en primera instancia, en mejorar las relaciones humanas y sociales dentro del aula, aplicando para ello, herramientas de trabajo que sean un recurso multiplicador de desarrollo para nuevas generaciones de personas que cada vez están perdiendo más su capacidad directa de dialogar, de comunicarse y de expresar emociones y sentimientos auténticos, porque se enfrascan en la realidad virtual del celular y el móvil. El libro de texto puede ayudar a que dichas capacidades esenciales humanas no se pierdan, porque sin palabras escritas y habladas no hay actos de rebeldía, y, por tanto, facultad de pensar y razonar debidamente hacia lo racional comprensivo directo de una historia que no se vea paralizada por el miedo, la ansiedad y el culto a la muerte.
Leer nos vuelve mejores personas, según señala, Felipe de la Cruz González. Leer es una herramienta de desarrollo que potencia las siguientes expresiones de relacionarnos unos a otros. Sobre esto señala el autor anterior:
- “Leer nos hace más cultos.
- Leer nos permite conocer otras culturas y tomar conciencia del mundo.
- Leer desarrolla el pensamiento crítico.
- Leer alimenta la espiritualidad.
- Leer potencia y mantiene activas las funciones cognitivas.
- Leer fortalece las habilidades sociales y promueve la empatía.
- Leer proporciona comprensión lectora” (De la Cruz González, 2025: 1-4).
Educar en nuestro tiempo exige del docente la capacidad de hacer reflexionar en base a criterios y conocimientos que hagan pensar a los educandos acerca no solamente de los temas propios de la materia tratada, sino acerca del sentido de su propia vida en un mundo en el que priman la desorientación y la confusión de las identidades. Por eso es necesario educar en el pensamiento crítico que habilite a los discentes a guiarlos en base a informaciones veraces que les ayuden a tomar mejores decisiones para su vida personal, laboral y profesional. Significa, además, educar para proteger y salvar a tiempo el planeta Tierra, la naturaleza y los recursos naturales.
En este sentido, se precisa de la utilización de herramientas de desarrollo que potencien dicho pensamiento crítico y cuya característica es propia de los buenos libros. Como señala, Ana Vidal, se trata de estudiar y leer libros de calidad que estén bien escritos. Estos libros se caracterizan por los siguientes aspectos:
- “Claridad, foco y objetivo.
- Organización.
- Ideas y temas originales que provoquen interés.
- Voz narrativa identificable y consistente.
- Lenguaje y elección de palabras bien elaboradas y construidas.
- Gramática y estilo que denoten un nivel que determinen que el texto sea claro y bien estructurado.
- Credibilidad que consiste en no tergiversar los hechos que se explican.
- Provocar empatía, inspirar emoción y hacer pensar” (Vidal, 2022: 1-4).
Hablando de libros de texto que pueden servir como bibliografía básica sobre temas de educación, quiero remitir a mi libro “Educación Integrativo-Reconstructiva. Principios de una filosofía social y educativa de la hondureñidad para el fortalecimiento democrático de la autoconciencia ciudadana”, escrito y publicado en 1999, y que todavía sigue siendo muy actual en los cuestionamientos y planteamientos críticos y soluciones que propone. En dicho libro encontrarán los fundamentos para una educación integral que:
- Educa para la libertad, especialmente positiva de crear algo nuevo.
- Educa para la autonomía de la conciencia como fuerza intradirigida por liberarse del tutelaje externo.
- Educa para la democracia real participativa.
- Educa para pensar con espíritu crítico.
- Educa para forjar valores de resocialización de la convivencia social y los derechos humanos, tan necesarios en una sociedad tan fragmentada como la de nuestro tiempo en Honduras y el mundo.
- Educa para aprender a expresar las emociones y los sentimientos y no solamente el pensamiento racional.
- Educa no solamente para adquirir conocimientos sino para aprender a vivir la vida de forma integral.
- Educa para aprender a vivir los tiempos históricos , no de forma separada, sino integralmente unida y diversificada, porque si bien cada tiempo trae su propia experiencia, asimismo cada tiempo se encuentra vinculado a todo el desenvolvimiento temporal y espacial del proceso de la sociedad vista como un todo.
- Educa para aprender a superar la dependencia y el apego sicológico y emocional, cultural o político e independizarse moral y políticamente. Por eso en el libro se tratan, igualmente, las causas sociales, políticas e históricas que determinan el tradicionalismo deshondureñizante de la sociedad hondureña y sus características, tales como:
- La socialización tradicionalista y cómo la familia y la educación reproduce esas formas desvalorizantes de lo hondureño, pág. 110.
- El encarar tradicionalista del presente y cómo no aprendemos de la historia, pág. 111.
- La renuncia tradicionalista de la utilización positiva de la experiencia subsiguiente para generar esfuerzo común de manera constructiva, pág. 114.
- La ausencia tradicionalista de espíritu común, pág. 117.
- El desconocimiento tradicionalista de la función social, pág. 118.
- Educa para aprender a superar el tradicionalismo paralizante y regresivo que caracteriza a la sociedad hondureña, para lo cual se proponen los siguientes principios de la hondureñidad que puedan hacer del país un espacio renovado y libre. Tales principios son:
- La socialización integrativo-reconstructiva desde el principio de intradirección participativa (pág. 123).
- La temporalización integrativo-reconstructiva de la historia real sostenible como producto de la reconstrucción de la creencia (pág. 124).
- La reconstrucción de valores con fines integrativos (pág. 129).
- La reconstrucción continua de la propia individualidad (pág. 134).
- La creación reconstructiva de una tradición de meritocracia (138)
- La creación integrativo-reconstructiva de la eficiencia productiva (pág. 146).
- La creación integrativo-reconstructiva de un clima democrático de convivencia (pág. 149).
- Principio ético de despolitización de la enseñanza (pág. 153).
- Principio ético de la trascendentalidad de la educación (pág. 154).
- Principio ético de la participación integrativa de los ciudadanos (pág. 154).
- La creación reconstructiva del autocontrol ecológico (pág. 158. Véase de Irma Becerra, 1999: todo el libro)
Lo más importante en la educación de nuestro tiempo es, por lo tanto, reconocer los esfuerzos que se han realizado en nuestro país en materia de educación y por fundamentar su función social como primera condición de toda la estructura educativa, para despertar conciencia acerca de que son las relaciones humanas y no la tecnología lo más decisivo a tratar y desarrollar en la labor docente. La segunda condición de la educación en tanto estructura de humanización viene dada por el imperativo categórico del cariño incondicional que debe existir hacia la profesión docente y aquellos que participan en él. Es decir, que la estructura educativa sea un proceso de entrega de cariño mutuo para salvaguardar la función social de la Humanidad: educar con sentido a vidas que saben discernir entre el verdadero progreso de la historia de su limitación regresiva, debido a falsas invenciones civilizatorias como es la mal llamada “inteligencia artificial” que, en realidad, no puede sustituir la creatividad del amor humano. Necesitamos, pues, de una educación integrativo-reconstructiva que reconstruya las relaciones humanas en aras de una integración de los valores y principios de humanismo, democratización y valorización para fomentar y fortalecer la autoestima de nuestro pueblo, o sea, su función social de poder aportar al enriquecimiento espiritual y cultural de la Humanidad.
La función social ya nos viene indicada por la misma naturaleza, como, por ejemplo, en los enlaces covalentes de la estructura sólida del diamante, en la que los electrones que provienen de diferentes átomos comparten un lugar común y forman un “hogar”. La naturaleza es, pues, de carácter y estructura eminentemente relacional, y es por eso por lo que, al final de cuentas, lo que importa e interesa de verdad es el contenido humanista y democratizador de una educación para apoyar y ayudar a las personas a trascender su situación existencial y la realidad del mundo contemporáneo, al crear relaciones sociales que puedan adelantarse al futuro construyendo previsoramente soluciones desde el presente de un trato que apoya la cooperación y la armonía. Ello, para crear “hogares con estructuras sólidas de diamante” que puedan prevalecer y ser duraderas. La educación es el hogar que necesitamos para perdurar como especie y como sociedad que sabe relacionarse para mejorar como personas y como ciudadanos.
BIBLIOGRAFÍA
BECERRA, IRMA. 1999. Educación Integrativo-Reconstructiva. Principios de una filosofía social y educativa de la hondureñidad para el fortalecimiento democrático de la autoconciencia ciudadana. Friedrich Ebert Stiftung y Editorial Baktún, Tegucigalpa.
DE LA CRUZ GONZÁLEZ, FELIPE. 2025. “¿Por qué leer te hace mejor persona?”, 10 de septiembre de 2025. Tomado de la siguiente dirección de Internet: https://es.linkedin.com/pulse/por-qu%C3%A9-leer-te-hace-mejor-persona-felipe-de-la-cruz-gonz%C3%A1lez-zmsif
RODRÍGUEZ, IAGO. 2026. “Los psicólogos coinciden: Subrayar un libro no es maltratarlo, es dialogar con él y entenderlo mejor”. Texto tomado de la siguiente dirección:
https://www.larazon.es/sociedad/psicologos-coinciden-subrayar-libro-maltratarlo-dialogar-entenderlo-mejor-b50m_202605106a00e7ea716e9c57146aab68.html
VIDAL, ANA. 2022. Las ocho cualidades de un buen libro. Texto de Internet tomado de la siguiente dirección:
https://www.asesorialiterariaav.com/las-ocho-cualidades-de-un-buen-libro/
ZUNINI, PATRICIO. 2026. “Facundo Manes: “No necesitamos un docente que sepa todo; necesitamos uno que emocione”,12 de mayo del 2026. Tomado de la siguiente dirección de Internet: https://www.infobae.com/educacion/2026/05/13/facundo-manes-no-necesitamos-un-docente-que-sepa-todo-necesitamos-uno-que-emocione/



