Los últimos acontecimientos acaecidos en Honduras acerca de la continuación de los desalojos a campesinos; la aprobación de la privatización de la ENEE por los diputados del Congreso, mayormente nacionalistas y liberales, y con aprobación del mismo sindicato; el sobreseimiento definitivo por parte del Ministerio Público a los delitos del ex presidente nacionalista Juan Orlando Hernández, indultado inicialmente por Donald Trump; el silencio de los medios respecto al caso Cerimedo; el problema de la aguda escasez de agua potable en la capital Tegucigalpa y el resto del país, etc., demuestran los zarpazos por parte de los cachurecos anticatrachos, cuyo gobierno con Nasry Asfura a la cabeza, son lacayos privados del presidente norteamericano Donald Trump, cuyas órdenes obedecen directamente y sin vacilar ni reflexionar sobre las consecuencias para el pueblo hondureño y Honduras como nación catracha indomable en su conjunto.
¿Quiénes son pues los enemigos del pueblo? Según estamos viendo en la acción práctica y los hechos concretos, se están tomando decisiones gubernamentales que ven al pueblo hondureño como una entidad inferior, que debe sufrir sin protesta ni derecho humanitario alternativo, las políticas antisociales e injustas de una economía neoliberal extractivista que no es para nada creativa en crear soluciones globales que favorezcan a las mayorías. Sólo se extraen y venden indiscriminadamente los recursos naturales, se mercantilizan las personas y sus territorios, y se aplica una economía racista y fascista de explotación, desalojo, despojo y venta inmisericordes del país, a vista y paciencia de las élites oligarcas latifundistas que dirigen con mano dura a Honduras, por la vía de una violenta criminalización de la población en su conjunto.
Se observa que los diputados gobiernan para su propio interés egoísta y mezquino y no a favor del pueblo. Así que se están convirtiendo en enemigos no solamente de la población hondureña sino de toda la nación catracha de Honduras. Pareciera, entonces, que es verdad lo que dijese Lenin acerca de la actitud de los parlamentos: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no solo en las monarquías constitucionales sino en las repúblicas más democráticas”. Pues, hay que admitir también que Honduras en la actualidad, no es más que una colonia al servicio del imperialismo norteamericano que genocidamente dirige Donald Trump y sus embajadas contra toda la Humanidad.
En este sentido, hay que entender las siguientes palabras de Lenin como la necesidad de crear un complemento de la estrategia proletaria con los intereses de toda la Humanidad, e insistir en que no es del todo cierto que: “Pueden darse situaciones en las que los intereses de la Humanidad tengan que ceder su prioridad a los intereses de clase del proletariado”. Aquí somos de la opinión de que el pueblo hondureño debe agruparse en la Unidad Popular Hondureña mediando los intereses de todos los trabajadores con los intereses globales de la Humanidad como son la paz mundial, el bienestar social y económico de todos los países y la aplicación de la justicia penal y social en todas las sociedades del mundo, que deben actuar legalmente para defender la verdad socializante de la legitimidad política, cultural y económica global.
Dado lo anterior, en Honduras la agrupación de todo el pueblo hondureño en la Unidad Popular de Honduras para organizar la revolución del catrachismo social-democrático y patriótico no ofrece dudas en que se trata de la subordinación de la “cuestión obrera” a la cuestión nacional, porque debemos defender los intereses verdaderamente nacionales de Honduras como pueblo: ¡Pintemos el nacionalismo de rojo, porque siempre hay moral en la política verdadera y no solamente conveniencia! Unos sinvergüenzas no nos pueden ser de utilidad sólo por ser sinvergüenzas, así que luchemos frontalmente contra toda corrupción y por la integridad y la justicia sociales. ¡Limpiemos a los propios enemigos del pueblo al interior del pueblo, los traidores y cómplices a la causa nacional, y que se acomodan a la politización de los intereses individuales o de grupos corruptos!
¡La justicia selectiva no es justicia! Debemos unirnos todos en una gran huelga general desde la Costa Norte hasta el Centro y la Costa Sur, y no solamente salir a las calles otra vez, como quieren los integrantes del partido LIBRE, que únicamente esa estrategia plantea. No debemos dejar las calles a merced de la policía represiva, pero lo más importante es una huelga de brazos caídos a nivel nacional, porque debemos esperar más zarpazos de las aves de rapiña que nos gobiernan.
¡Hacia la Unidad Popular de Honduras de todas las organizaciones populares hondureñas!




