La guerra híbrida de Putin contra Europa

En primer lugar, definiremos lo que es la guerra híbrida de la época actual: “Este concepto hace referencia a un tipo de guerra que mezcla medios convencionales (como las fuerzas militares) con herramientas no convencionales (ciberataques, propaganda, operaciones psicológicas o presión económica). Su principal característica es que difumina los límites entre la guerra y la paz, actuando muchas veces sin una declaración formal de conflicto. Lo que diferencia a la guerra híbrida de una guerra convencional es su capacidad para operar en múltiples frentes y su carácter difícil de atribuir, lo que complica la respuesta por parte de las naciones afectadas” (¿Qué es una guerra híbrida y por qué es clave en el escenario internacional actual?, 13 de octubre de 2025, pág. 2).

La guerra híbrida es tan peligrosa porque “su auge supone un desafío directo a los marcos tradicionales de la diplomacia y la seguridad. Las relaciones internacionales ya no pueden entenderse sin tener en cuenta estas nuevas formas de conflicto, que tienen importantes consecuencias: dificultan la atribución clara de responsabilidades; debilitan las instituciones democráticas desde dentro; requieren respuestas multidisciplinarias: jurídicas, tecnológicas, diplomáticas y militares; y rompen con las reglas clásicas de la guerra, afectando tanto a actores estatales como a la sociedad civil. En este contexto, la guerra asimétrica, en la que un país más débil usa tácticas no convencionales para enfrentarse a otra más fuerte cobra también un nuevo protagonismo. La guerra híbrida suele ser una forma de guerra asimétrica, ya que muchas veces los actores no estatales o las potencias menores emplean estas estrategias para desequilibrar a rivales más poderosos” (Ídem, pág. 4).

Según se explica en Wikipedia, la guerra híbrida “es una teoría de la estrategia militar en el que se utilizan toda clase de medios y procedimientos ya se al fuerza convencional o cualquier otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales e incluso otros más sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías (guerra cibernética) con otros medios de influencia como las noticias falsas, diplomacia, guerra jurídica e intervención electoral del extranjero y en las que la influencia sobre la población resulta vital […] Una ventaja de esta estrategia es que el agresor puede evitar que le atribuyan el ataque (una idea en cierto modo similar a la negación plausible). Los conflictos híbridos implican esfuerzos a diferentes niveles con el objetivo de desestabilizar un estado funcional y provocar una polarización de su sociedad. A diferencia de lo que ocurre en la guerra convencional, el “centro de gravedad” de la guerra híbrida es un sector determinado de la población. El enemigo trata de influenciar a los estrategas políticos más destacados y a los principales responsables de la toma de decisiones combinando el uso de la presión con operaciones subversivas. El agresor a menudo recurre a actuaciones clandestinas para no asumir la responsabilidad o las posibles represalias” (Guerra híbrida, Wikipedia, pág. 1).

Como informa Luis Barrucho, “las tensiones entre Rusia y Occidente se han intensificado luego de que Alemania culpara directamente a Moscú del ataque con drones perpetrado el mes pasado en el aeropuerto de Leipzig/Halle. El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, afirmó que el despliegue de un dron cargado con explosivos seguía el “patrón bien establecido de las operaciones híbridas rusas en Europa”: el uso de tácticas militares y no militares para ejercer presión sin un conflicto abierto. En respuesta, Alemania y Rusia han cerrado los centros culturales del otro, incluido el consulado ruso en Bonn. Moscú ha negado las acusaciones de los alemanes” (Drones, ciberataques y desinformación: la “guerra híbrida” de la que se acusa a Rusia en Europa, Servicio Mundial de la BBC, 10 de septiembre de 2026, págs. 2-3).

Barrucho agrega: “A principios de este año, el centro de estudios Globsec, con sede en Bratislava (Eslovaquia) informó que identificó 151 casos de actividad rusa contra Europa entre febrero de 2022 y febrero de 2026, aunque sospecha que la cifra real sea mucho mayor. Entre estos actos se incluyeron intentos de asesinato, incendios provocados, sabotaje, vandalismo y disturbios públicos. El informe apuntaba que la distribución de los ataques contra países como Polonia, Francia, Alemania, Lituania, Estonia y Reino Unido “sugiere firmemente que el apoyo a Ucrania es el factor más importante que influye en la selección de objetivos”” (Ídem, pág. 4).

Como continúa señalando el autor citado: “Maksym Beznosiuk, investigador asociado de Globsec, señala que el Kremlin ha estado “poniendo a prueba la preparación de la OTAN, explotando las divisiones políticas y jurídicas entre los aliados y creando incertidumbre intencionadamente”. Beznosiuk sostiene que el creciente uso de la guerra híbrida por parte de Rusia es también una respuesta a las “muy elevadas bajas” en Ucrania, el agotamiento del equipamiento de la era soviética, la creciente presión económica y las dificultades para lograr un avance convencional decisivo en la guerra. “Las operaciones híbridas contra Europa se están convirtiendo cada vez más en una estrategia para debilitar la ayuda militar a Ucrania y la producción de defensa europea a un menor costo y con menor riesgo, al tiempo que generan una perturbación desproporcionada y ansiedad política”, asegura” (Ídem, pág. 4).

Ante la anterior situación de agresiva ofensiva por parte del presidente ruso Vladimir Putin hacia Europa y concretamente Alemania, ésta última ha señalado en la persona de su ministro del Interior que “no nos hayamos en guerra con Rusia, pero sí estamos en una situación de enfrentar una guerra híbrida de su parte”.

El canciller alemán, Friedrich Merz ha declarado hoy 1 de octubre, en la ceremonia de entrega del premio Paz de Westfalia a la OTAN, que “debemos prepararnos para afrontar una situación de mayor agresividad belicosa por parte de Rusia, y así lo haremos”.

Ante ello, decimos, desde Honduras, corazón de Centro América y toda América Latina: Putin demuestra estar cada vez más desesperado porque no puede ganar la guerra contra Ucrania, y, porque muchos miembros de la misma élite rusa, como el presidente del segundo banco central ruso, han dimitido ya que la economía rusa no puede permitirse más gastos militares en detrimento de la salud, la educación y la alimentación del pueblo ruso. Ante ello, es de esperarse que alguien del círculo cercano de Putin, intente pararlo y detenerlo en su loca carrera por agredir militarmente a Europa y el mundo. La paz mundial vencerá.

Por Irma Becerra

Soy escritora e investigadora independiente hondureña. Me he doctorado en Filosofía con especializaciones en sociología del conocimiento y política social. He escrito once libros y numerosos ensayos sobre filosofía, sociología, educación, cultura y ética. Me interesa el libre debate y la discusión amplia, sincera y transparente. Pienso positivamente y construyo formación ciudadana para fortalecer la autoconciencia de las personas y su autoestima.

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