Denomino hermenéutica femenina humanista de interpretación de textos escritos por las mujeres que mantienen una postura feminista no radical respecto a los autores varones, y que no legitiman el odio y la violencia hacia los hombres, por considerarlos siempre sujetos o individuos incapaces de cambiar a sí mismos y a la realidad circundante e injusta, tanto del patriarcado como del matriarcado de una sociedad determinada.
En este sentido, defino la hermenéutica femenina humanista en contraposición al radicalismo feminista que considera a los hombres, no como compañeros apreciados en la lucha por la injusticia contra todos los géneros humanos, sino como enemigos irracionales que hay que combatir a toda costa.
En mi libro sobre teoría de autoayuda para fortalecer la autoestima de las mujeres, En defensa sublime de la mujer, hablo por eso de reconocer que, a pesar de que en la sociedad contemporánea existe un machismo exacerbado y violento contra las mujeres: “Pero, por suerte, en el mundo también hay muchos hombres honestos, dignos, valientes, inteligentes y sensibles que saben ser amigos y compañeros verdaderos de las mujeres y de la naturaleza en general, por lo que se precisa que nosotras veamos en los varones no a enemigos a combatir, ni a competidores con los cuales se trataría de medir fuerzas, sino a amigos y compañeros verdaderos en la marcha progresiva indetenible de la Humanidad hacia mejor. Se precisa también que las mujeres formemos una mayor hermandad entre nosotras mismas, deponiendo antivalores como los celos, las envidias, las intrigas, los egoísmos, la ira, el odio, el resentimiento y la frustración en nuestras relaciones mutuas. Eso significa que nos unamos todas junto a los hombres y mujeres decentes para dar la batalla de luchar contra las fuerzas que destruyen la función de las sociedades humanas, que consiste en que nos asociemos para vivir conjuntamente en la sociedad misma, con la tarea concreta de convivir mejor sobre la base del respeto y la comprensión mutuos” (Becerra, En defensa sublime de la mujer, Tegucigalpa, Editorial Baktún, 2021, págs. 33-34).
En este sentido, podríamos esbozar algunas características de la hermenéutica femenina humanista, de cuyo concepto soy su autora, desde la perspectiva de la filosofía y sociología relacionales y la ontología relacional de Karl Mannheim, en su exigencia de crear unas relaciones humanas dialógicas y comprensivas que nos enseñen el arte de volvernos más pequeños y, simultáneamente, más grandes en la práctica del diálogo interactivo que determina lo que es verdaderamente la comunicación humana que se realiza con amor, respeto y comprensión mutuos en todas sus conversaciones.
En la hermenéutica femenina humanista un autor u autora de un texto sabe relativarse a sí mismo, y, a la vez, engrandecerse cuando su discurso es racional, considerado, consciente y empático a los problemas de las personas y el mundo que las rodea, creando y sugiriendo, por ello, soluciones positivas y constructivas que demuestren que aún hay un humanismo interpretativo esperanzador que defender en la realidad actual.
En la hermenéutica femenina humanista el autor o la autora de un texto sobre todo de escritura narrativa, escribe de tal modo que sus personajes sepan achicarse y engrandecerse a la vez; sepan actuar activamente para combatir la envidia y la soberbia, y planteen soluciones pacíficas concretas a los conflictos que se esbozan en la trama de una novela, un relato testimonial, un cuento, una poesía, etc.
Asimismo, además de dicho tratamiento relacional de los personajes protagonistas, el autor o autora de nuevo tipo que aquí planteamos, tiene a la vista la necesidad de relativizar sus propios prejuicios, antivalores, juicios meramente negativos o destructivos, para lograr proponer así personajes con personalidad propia que poseen carácter y coraje civil, que se enfrentan a la injusticia antisocial y a la impunidad, y que defienden los derechos humanos y ambientales del mundo porque toda la Humanidad y el planeta Tierra lo merecen. En otras palabras, en la hermenéutica femenina humanista, tanto el manuscrito original como la comprensión lectora interpretativa, poseen un mensaje pedagógico de evolución constante de los participantes, incluido al autor u autora del texto, en una acción simultánea de logro de un conocimiento y un autoconocimiento en tanto procesos de convicción observable, comprobable y reproducible del Bien moral, cívico y ético de todas las conductas que intervienen en dicho proceso creativo. Se trata pues, de ver a los personajes como entes vivos, que aman la vida y luchan por mejorarla.
Abogamos por una denuncia y un manejo de sentido femenino humanista de la violencia patriarcal buscando sus causas y raíces más profundas, porque toda violencia nunca es innata, sino que resulta de las condiciones específicas de la familia y el entorno social en que se ha vivido y se vive. Por eso la fundamentación teórica de la hermenéutica femenina humanista establece nuevos conceptos como el de mundo habitable de Judith Botler, palabras y lenguaje habitables, pensamiento con inteligencia social, pensamiento crítico humanista, valores de convivencia sociable, respeto mutuo racional-comprensivo, empatía comprensiva y amor incondicional consciente, para mujeres despiertas que quieren profundizar, observar, comprender y describir mejor a los compañeros varones. Este es el verdadero sentido del mundo y de la vida: encontrar una alma compañera que sepa entender por qué somos seres humanos especiales que podemos cambiar para sentirnos todos mejor y ser más humanos.
