La élite empresarial y política que actualmente gobierna Honduras, con el presidente árabe-palestino, Nasry Asfura a la cabeza, y bajo el cachurequismo entreguista anticatracho del Partido Nacional, intenta enfrentarnos como pueblos, etnias, sectores sociales y profesiones, para que nos dividamos y fragmentemos como pueblo hondureño catracho que somos todos y todas en esta nación culturalmente diversa. ¡Pero no tendrán efecto sus intentos inútiles para que los catrachos depongan la identidad única que aglutina esa diversidad cultural y lingüística, sin opacarla o demeritarla nunca!
El campamento de los compañeros garífunas, instalado en las afueras de la Corte Suprema de Justicia desde hace 18 días, y desde el que se exige con vehemencia, olla común y baile cultural, la despenalización y el cierre del juicio contra los cinco compañeros tomados presos en la comunidad de San Juan y acusados de ser invasores de tierras, de sus propias comunidades ancestrales, está recibiendo, cada vez más, la solidaridad de la comunidad nacional catracha, que desea también incorporarse a luchar contra las leyes injustas Agroindustriales y de privatización de los servicios de agua y electricidad, el empleo por hora, la venta del territorio nacional a las ZEDES, los desalojos de campesinos e indígenas, la falta de medicamentos y la mora quirúrgica, la falta de pago a los médicos, los abusos de poder de los funcionarios públicos que se aumentan los salarios, etc., porque solo favorece a los ricos alagartados de este país que, con su codicia y ambición, están destruyendo la democracia y el Estado de Derecho sin dejar opciones al pueblo hondureño más que la protesta social a la que criminalizan y gasean con gases lacrimógenos.
Ya se han sumado al campamento en resistencia los campesinos desalojados por la injusta ley Agroindustrial; los indígenas amenazados de desalojo de sus tierras ancestrales; las mujeres que luchan por sus derechos de género y reproductivos; el Comité de Familiares de los Desaparecidos de Honduras (COFADEH) y otras personalidades y organizaciones civiles que lideran la lucha social en Honduras. Con ello, se demuestra que la estrategia del enfrentamiento entre hondureños y hondureñas ¡no tendrá vigencia en Honduras jamás!
Falta que se sume todo el pueblo organizado y no organizado en un gran movimiento de solidaridad bajo el manto de Lempira, nuestro héroe nacional, incluyendo a Satuyé, quien también luchara por la libertad plena y su defensa. Lempira defendió nuestro territorio nacional de la invasión y la conquista española, y representa por ello una de las máximas expresiones de nuestra conciencia hondureña nacional, auténtica y original, junto a la guacamaya roja, el colibrí esmeralda, el jaguar enmontañado; el río Gualcarque y demás; los bosques del Merendón y La Tigra; el café hondureño de marca Lempira de Guinope y el resto del café, maíz, frijoles, baleadas, pan de coco, sopa de caracol, tamales, tamalitos de elote, tortillas, atole y pozole, etc.
Bajen todos de las montañas, los cerros. Vengan de los valles, los ríos y las quebradas, las costas, las ciudades urbanas y rurales, los barrios y colonias y las zonas marginales; los cuarteles y los batallones, los hermanos en armas y los policías; y todos los sectores sociales y las profesiones, especialmente, los marginados y los discriminados, unidos todos a acuerpar la gran marcha pacífica de movilización por la libertad catracha y el catrachismo democrático hondureño y su peculiar forma de fraternidad e igualdad, contra el neoliberalismo extractivista que vende nuestro país al imperialismo de todos los tipos y ataca nuestros pueblos diversos pluriculturales y multilingües desde su propio origen.
¡Tomémonos la capital entera! ¡Unámonos todos bajo el manto de Lempira, ante y contra la incomprensión de los que nos gobiernan e intentan incendiar Honduras en una guerra civil! Como dijese Albert Einstein: “La paz no se puede conseguir por la fuerza; ¡solo se puede conseguir por la comprensión! Pedimos, pues, comprensión para nuestras necesidades como pueblos unidos bajo la identidad nacional del catrachismo patriota que exige justicia social ante la opresión y la represión.
¡Acuerpemos la lucha popular por el regreso y la renovación de Lempira, un hondureño con conciencia y voluntad libres y en libertad incondicional! ¡Aprendamos a vivir como hermanos! La causa de Lempira nos une por una Honduras que vive y ama la vida y necesita, en la actualidad, de la solidaridad y la comprensión internacional incondicionales.



