Este 5 de septiembre próximo se cumplirá un aniversario más de la fatídica masacre de los once atletas israelíes en las Olimpíadas de Munich, en 1972. Acto terrorífico perpetrado por la organización terrorista palestina Septiembre Negro, en represalia a las acciones del rey Hussein de Jordania de expulsar palestinos radicales que se habían atrincherado en su país en 1970. A raíz de esta persecución, también apoyada por Israel, surgiría el brazo armado de la Organización para la Liberación de Palestina, Al Fatah, dirigido por Yaser Arafat y responsable de otros actos terroristas y del entrenamiento militar de palestinos radicalizados, y así, sucesivamente. Dicha masacre daría lugar a la Operación Ira de Dios por parte del Mossad de Israel, para hallar a los autores intelectuales y asesinarlos uno por uno, algo que solamente sería echar más lecha al fuego recíproco entre las élites político-militares que dirigen estos pueblos. No son los pueblos los que están enfrentados, sino los que los lideran mal, violenta y bárbaramente.
El conflicto entre Israel y Palestina, que ya lleva más de 70 años sin poder resolverse y que confirma con ello, que la violencia no es nunca la solución a nada, se ha convertido en una sucesión de actos de venganza entre rivales que ya han olvidado los fines que los motivaron inicialmente a enfrentarse a través de la lucha armada. Ambos bandos parecieran ser neonazis del terror que, simplemente, se están aniquilando y eliminando entre sí, mientras sus respectivos pueblos sangran y mueren continuamente. Para los árabes no ha sido suficiente con el sufrimiento de los judíos con el régimen nazi de Adolf Hitler, hecho que muchos afirman tratarse de una invención de los propios judíos; y para los israelitas no ha sido suficiente con el sufrimiento y el estigma de su pueblo, que se proclama a sí mismo como el elegido por Dios, ante el resto de los pueblos. Estos hechos antihistóricos de división de la historia mundial en pedazos de muerte de ultras desesperados deberían bastar para que cesara entre los israelíes y los árabes-palestinos la continua cruz de una guerra permanente, que no conoce ni la paz interior de sus individuos ni la paz de sus ciudadanos que esperan el reconocimiento mutuo de dos Estados independientes ante la ONU: Israel y Palestina, como debería ser.
Ya van 158 países que han reconocido al Estado Palestino, solamente Israel y algunos de sus aliados se muestran renuentes a un verdadero proceso de paz en Oriente Medio, y el Mossad no ha dudado en utilizar a mujeres espías para combatir el terrorismo, condenándolas a la enfermedad mental que surge como consecuencia de llevar una doble vida entre el engaño y la realidad verdadera. Ejemplo de esto fue la espía sudafricana, que ni siquiera era judía, Sylvia Raphael, reclutada por el Mossad para cazar a uno de los autores intelectuales de la masacre de Munich.
Ante lo anterior, creemos que es nuestro deber humanista en el mundo, escribir prosa, arte y poesía en aras de la mediación entre todos los pueblos y entre todas las naciones por la paz mundial. Traemos por ello a colación algunos poemas que deberían ser aprendidos por todos los niños del mundo en sus escuelas en todas partes del mundo y sus continentes y países, en español y en su idioma natal:
Tristes guerras, de Miguel Hernández
Tristes guerras
Si no es amor la empresa,
Tristes, tristes-
Tristes armas
Si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
Si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
La primavera ha venido, de Rafael Alberti
La primavera ha venido
Dejando en el olivar
Un libro en cada nido.
Vivir leyendo, leyendo
Mientras la paz en el mundo
No se nos vaya muriendo.
Paz, paz, paz para leer
Un libro abierto en el alba
Y otro en el atardecer.
Paz, de Alfonsina Storni
Vamos hacia los árboles…el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.
Mientras escribimos estas líneas, algunos países de Oriente Medio, como Turquía comienzan ha reaccionar en protesta contra las bárbaras medidas de Benjamín Netanyahu de denegar la paz y crear mayor matanza de niños y persecución militarista en la franja de Gaza. Uno de los ministros de Netanyahu ha hablado de montar una horca en la que serán ejecutados los terroristas palestinos prisioneros y condenados a muerte en Israel. Ante ello, lanzamos un llamado a la Unión Europea y a todos los países de Occidente para que medien en este conflicto acerca del que nunca nos convencerán que no se puede resolver pacíficamente. Qué todos los bandos depongan las armas y busquen la construcción pacífica de la realidad histórica a la que nos debemos como humanos racionalmente civilizados. ¡NO a la Barbarie de la guerra! ¡Sí a la alegría inmensa de la PAZ!



